TRIUNFO DE LA DOLORES EN OVIEDO


LA DOLORES... por Antonio Sánchez Portero

Todavía estoy emocionado —y me durará mucho— por la magnifica acogida que el entendido público de Oviedo ha dispensado a la ópera "La Dolores", de Bretón. Con ella se cerraba con especial brillantez el "IX Festival de Teatro Lírico Español de Asturias", que comenzó el 19 de marzo con la zarzuela "La leyenda del beso", continuó con la zarzuela "El juramento" y con el ensayo de tonadillas "Tres enredos de amor", y culminó apoteósicamente con "La Dolores", representada los días 30 y 31 de mayo y 1 y 2 de junio.


Julián Molina, director de escena realizó una fiel reproducción de la Plaza del Mercado de Calatayud.

Daba gozo contemplar el fastuoso —el regio, y nunca mejor dicho— marco del Teatro Campoamor, completamente abarrotado por un público que seguía con fervor las representaciones. Se agotaron todos los días las localidades. Para ser más exactos, en el último día, se quedaron vacíos unos pocos asientos del gallinero.

Y esto es muy importante, porque no se debe olvidar que este teatro está considerado como una catedral de la ópera, siguiendo la estela del Liceo de la Ciudad Condal y superando al Teatro Real de Madrid, que todavía no ha cogido la onda tras su prolongado cierre.

Debido a la dificultad de la obra, de gran exigencia vocal para todos sus interpretes, fue conveniente contar con dos repartos. En líneas generales estuvieron todos los cantantes muy acertados, pero destacaron la soprano Teresa Novoa, que cada vez se supera y está consiguiendo una Dolores ideal; Javier Palacios, como Lázaro; Silvia Leivinson, Gaspara; Rodrigo Esteve y Federico Gallar, en el papel de Melchor; Marco Moncloa, como Patricio; y Francisco J. Sánchez, representando a Celemín.

Ya no sé cuantas veces he visto esta obra; pero nunca me canso y me sabe a gloria y a nueva y, si se me permite, la tomo como un premio a muchos años de trabajo. ¡Qué pena que no podamos disfrutar de este maravilloso espectáculo en Zaragoza! Algo habrá que hacer. Pero es imprescindible la colaboración de entidades públicas y patrocinadores. Lo que en principio no parece muy difícil. Pues unas, además de cumplir con su obligación, y otros, como inversión, tienen garantizados el prestigio y La publicidad.

Todos los actuantes estuvieron a un gran nivel, lo mismo La Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Oviedo y el coro de la Capilla Polifónica de esta misma ciudad, dirigidas por Tulio Galiardo; que ha Rondalla Lírica de Madrid; o los bailadores del Grupo Folklórico "Solera de Aragón", dirigido por Mariano Arregui, que entusiasmaron especialmente a los ovetenses bordando los vibrantes pasos de la sin igual Jota de La Dolores, al final del primer acto, en La plaza del Mercado de Calatayud, reproducida fielmente por Julián Molina, quien también es el director de escena.

Mención especial se merece el director de producción, Francisco Alonso Resalt, al que, por muchos motivos, se le puede considerar bilbilitano de pro. Sin su concurso, no hubiese sido posible que nuestra Dolores haya sido la mejor embajadora de Calatayud en Jerez, en Santander, en Málaga y ahora en Oviedo.

LA COMARCA (21-06-2002)